lunes, 21 de enero de 2008

Un rayo de esperanza

He atravesado esa fina capa de lluvia que separa lo actual de la nostalgia, y te he visto empapada de amor a los 25 años; esa edad inolvidable donde cualquier detalle es un mundo y donde tu me abrazaste para siempre, protegiéndonos mutuamente cual paraguas en la tormenta interior que ambos sufríamos. Desde ese momento hasta hoy, en el cumples 33 años, has vivido cruzando continuamente el hilo de lluvia entre el pasado y el presente. Siempre te ha gustado recordar, a través de fotos, vídeos y recuerdos, la película de tu vida; un derroche de sentimentalismo que muchas veces no se acoplaban a mi forma de ser. Has derramado lágrimas por mí, reclamando ese romanticismo que antaño poseía y el vacío de mi respuesta ha nublado tu alegría por momentos, pero la fuerza de tus palabras como un trueno ensordecedor me ha hecho reaccionar para no perderte.

Intento asomarme a tu ventana para saber que el olor a tierra mojada traerá la lluvia, quiero acercarme a ti cada momento para que sepas lo que siento y no entorpecer tu felicidad. Necesito esparcir mis palabras sobre el papel en un cuidadoso orden, para que sueñes despierta y sepas que todo vuelve a ser lo mismo. Sabes que es difícil para mi, pero yo se que hace ocho años te pude conquistar gracias a mis cartas y mis palabras, y quiero pensar que no un fue un relámpago fugaz en la lejanía sino un rayo de esperanza que aún poseo. Quiero atravesar esa cortina de agua que aún nos separa, cógeme de la mano y crucémosla juntos. Quiero percibir el rocío de ese amor que sentíamos bajo la humedad de las gotas de lluvia, quiero correr contigo y volver a escuchar mi corazón latir tan fuerte cómo aquel primero de junio.
No creo que sea tan difícil, porque al fin y al cabo tampoco ha llovido tanto desde entonces

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